Socializar la Banca

Antes que nacionalizar o estatalizar, prefiero el término más cercano de socializar, poner algo al servicio de la sociedad, del Pueblo. Y de poner al sevicio del Pueblo se trata la campaña de ATTAC, que recogen firmas para que la Banca, el cáncer del Sistema actual, pase de servirse a sí misma a servirnos a todos.
Medida primordial -junto a la socialización de otros muchos sectores- para que un Estado salga del capitalismo y abrace la Justicia del socialismo popular.

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5 comentarios

  1. Proyecto M 20

    NUESTRAS BASES
    SOCIALISMO

    Es importante aclarar que existe un único socialismo. Las tendencias, escuelas o movimientos de acción en que, históricamente, se ha dividido el socialismo son manifestaciones políticamente dife­rentes, cuando no desviaciones de un origen común. Afirmamos esa continuidad ideológica y con­denamos las desviaciones y enfrentamientos sufridos por el socialismo en la historia.

    Por tanto, si nos preguntan si consideramos al marxismo dentro de esta categoría común, la res­puesta es que por supuesto que sí. El asumir la continuidad ideológica con todas las formas de So­cialismo Comunitario y Revolucionario surgidas en el seno de nuestros pueblos significa uno de los pasos más importantes para redefinir lo esencial de nuestra propuesta político-cultural. Lo que im­plica dotarse de unos instrumentos críticos más amplios y efectivos que los usados hasta ahora, nos atrevemos a decir, por casi todos los socialistas.

    Esto significa también romper muros muy compactos levantados por la incomprensión, por la desi­dia y, sobre todo, por la falsedad durante más de dos siglos. Los muros del capitalismo han dividido a nuestros pueblos de tal manera que apenas podemos ver más allá de los cercos mentales que han comprimido nuestro pensamiento crítico y nuestro espíritu rebelde. Por lo pronto, el marxismo tuvo el valor de reunir y desarrollar tres características básicas que el Socialismo Patriótico asume:

    04/04/2011 en 23:51

  2. Proyecto M 20

    (PRIMERA CARACTERÍSTICA BÁSICA) El socialismo como anhelo de justicia y de lucha por un mundo mejor

    Somos socialistas porque ni nos desentendemos de angustias sociales urgentes, ni de la idea de construir una sociedad más justa y mejor. Marx y varios de sus discípulos expresaron seria­mente ese anhelo de justicia y de lucha por un mundo mejor, y por ello se sacrificaron muchos miembros del movimiento obrero y sindical inspirados por él. Aunque el socialismo comunitario tenga un aspecto «ético», avisamos que muchos han querido convertir tal aspecto en diluyente de una ac­ción metódica para la construcción de una comunidad socialista. Desde ese supuesto «socialismo ético» han derivado en un «socialismo estético» para soslayar la cuestión principal que señala­mos: un socialismo que no tiene una orientación política práctica y no busque transformar, de un modo u otro, las estructuras mismas de la sociedad capitalista, no es socialismo.

    04/04/2011 en 23:53

  3. Proyecto M 20

    (SEGUNDA CARACTERÍSTICA BÁSICA) El socialismo es una alternativa global al sistema social capitalista

    Hemos insistido en que el socialismo, o es una alternativa global al sistema social dominante, el capitalista, o no es socialismo. Dado que el capitalismo tiene un carácter esencialmente economi­cista, necesariamente, su alternativa tendrá que hacer frente a esa esencia economicista.

    Por ello, la crítica a la economía política del capitalismo es fundamental, porque es la crítica a su propia esencia. Como avisamos, el socialismo debe ser más que economía, sin duda. Pero es que el capitalismo también lo es. Sin embargo, donde gravita el capitalismo es en sus fundamentos ideológicos económicos que hacen que todo el sistema social gire alrededor del subsistema eco­nómico, cúspide del Sistema, y factor decisivo para la aparición de su modelo antropológico.

    Aunque la crítica a la economía política burguesa y capitalista es antigua, los primeros en siste­matizar esa crítica son las obras económicas de Marx y de varios discípulos suyos. Tales obras no están exentas de errores, sobre todo por contaminación ideológica de las corrientes racionalistas burguesas de la época de Marx, pero siguen teniendo gran valor para sistematizar la crítica a la economía política capitalista. Nos referimos a la obra estrictamente económica de su madurez. La anterior de Marx, sus textos más filosóficos y políticos, tienen poco valor y son las que han marca­do el «marxismo» como ideología política. También condenamos el maximalismo del mar­xismo ante otras tendencias socialistas, y rechazamos, sobre todo, su óptica racionalista burguesa que, al final, ha terminado volviéndose en su contra. Pero su análisis de la sociedad burguesa, su de­nuncia implacable de la opresión y de las ideologías opresivas, y su crítica sistemática de la eco­nomía capitalista, hacen que el socialismo científico sea de gran valor para todos los socialistas.

    Así pues, una crítica superficial de algunos aspectos metodológicos, críticos y políticos del socia­lismo científico sobra entre nosotros cuando se hace desde posiciones humanistas, liberales o re­accionarias. Nosotros no caeremos en esa trampa.

    04/04/2011 en 23:54

  4. Proyecto M 20

    (TERCERA CARACTERÍSTICA BÁSICA) El alcance del capitalismo va mucho más allá de la esfera económica

    El Sistema Capitalista significa el triunfo de la «economización» de las vidas mediante la deva­luación de todos los demás elementos de la existencia. El capitalismo metamorfosea las activida­des, deseos e interacciones de la gente en «necesidades» cuya satisfacción requiere la interme­diación del mercado. El capitalismo es un proyecto economizador totalitario. Así pues, esta socie­dad es una «sociedad de mercaderes» no sólo porque esté basada en el intercambio comercial, sino porque en ella opera una suerte de «mentalidad colectiva», un conjunto de valores que carac­terizan todas las demás instituciones que, supuestamente, están más allá de la economía. Con el capitalismo los valores del mercado determinan el comportamiento de todas las es­feras sociales.

    Por tanto, el alcance del Sistema Capitalista (que, como hemos venido señalando anteriormente, ya es globalitario) va mucho más allá de la mera esfera económica en la medida en que su con­solidación interna e instauración a escala mundial supone una verdadera mutación antropológica: la re­ducción de cualquier valor al valor mercantil y el empobrecimiento brutal que de ello resulta.

    Marx no sólo ha sido uno de los primeros en exponer, de forma convincente, cómo el capitalismo organiza la expropiación de los productores sobre la cual se funda. Ha sido también quien, de for­ma óptima, ha entendido que el capitalismo es un sistema antropológico, mucho más que un siste­ma puramente económico. Las páginas maestras que Karl Marx dedica al «fetichismo de la mer­cancía», a partir de las cuales Lukács ha podido formular el concepto de «Reificación», ilustran perfectamente el modo en que la apropiación de la Tierra por el Capital introduce una verdadera «co­sificación de las relaciones sociales, donde el hombre no es sólo sometido a la mercancía sino que es el hombre mismo quien se transforma en mercancía».

    Este dispositivo recuerda lo que Heidegger señaló acerca del sistema de fuga hacia adelante en lo ilimitado. Junto a sus enseñanzas valiosas, Marx falla al sobrevalorar la mera economía, cosa que lleva a esperar el advenimiento de otra forma de organización económica, en lugar de cues­tionar la economía misma como valor (punto donde, a través de Ricardo, sigue dependien­do de la escuela clásica). Desarrolla también una filosofía lineal de la historia que es sólo una transposición profana del historicismo cristiano. Marx subraya justamente la realidad de las lu­chas de clase, pero se equivoca viendo en éstas el motor de toda la historia humana. Marx en­tendió muy bien que la clase que detenta el capital encuentra en la acumulación del capital la fuente de su poder, y que las fuerzas productivas se desarrollan siguiendo la estela de la sobe­ranía de esta clase. Pero se equivocó al caracterizar a la burguesía como la clase que detenta los medios de producción, sin ver que era también, y sobre todo, portadora de valores nuevos.

    04/04/2011 en 23:59

  5. Proyecto M 20

    LAS SEIS CONDICIONES BÁSICAS PARA EL SOCIALISMO:

    Para que exista el socialismo, se deben dar seis condiciones necesarias. Si falta una cualquiera de estas seis condiciones no hay socialismo:

    4.1. Dentro de una comunidad el socialismo exige que las necesidades colectivas estén por en­cima de los intereses individuales, sean éstos intereses de particulares, sectoriales o de grupo.

    4.2. Además, el socialismo exige que el subsistema económico quede supeditado al poder político (el Estado de la comunidad popular)

    4.3. El socialismo exige un principio de racionalidad frente a la anárquica producción capita­lista: la planificación.

    4.4. Asimismo, el socialismo exige la desaparición de la división social en base a clases eco­nómicas.

    4.5. El socialismo exige que el trabajo (en todas sus formas) sea el factor fundamental de la economía política.

    4.6. Y, por último, el socialismo exige que deje de funcionar la teoría del valor-trabajo en la economía política.

    05/04/2011 en 00:00

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